Clase Dominical.
(19/05/2008)
Jesús dijo que la única forma de llegar a ser sus discípulos es permaneciendo en su palabra o sea poniendo en práctica todo lo que El dice en su palabra. (Juan 8:30-31).
Es muy importante que podamos hacer discípulos en todas partes, cuando Jesús ascendió a los cielos dejó una tarea primordial que es ir por todo el mundo y hacer discípulos en todas las naciones (Mateo 28.19).
Ahora bien, vamos a ver cuáles son los deberes de una discípula en su rol de esposa: La mujer debe estar sujeta (bajo autoridad) a su marido como al señor (Efesios 5:22). Un ejemplo muy claro tomado de la palabra de Dios es el de Sara, quien llamaba a su marido señor (1 Pedro 3:6), y una de las razones por la que la mujer debe someterse a su marido es para que también los que no creen a la palabra, sean ganados, sin palabra, por la conducta de sus esposas.
Pero no solamente las esposas tienen responsabilidades, los esposos también deben cumplir sus deberes como discípulos de Cristo: El marido debe amar (entregarse a sí mismo por ella, sacrificarse) a su mujer así como Cristo amó a la iglesia (Efesios 5:25), el apóstol Pedro dice que el hombre debe vivir sabiamente con la mujer dando siempre el honor (Valorar) que ella merece (1 Pedro 3:7); el apóstol Pablo también hace mención de cuál debe ser el trato de el marido hacia su mujer (Colosenses 3:19).
Puedo concluir diciendo que cuando en la pareja se hacen las cosas con humildad, estimando el uno al otro como superior a él mismo, no mirando lo suyo propio, entonces podremos ver un matrimonio exitoso y unos excelentes discípulos de nuestro señor Jesús.
Predicación.
¿Por qué debemos alabar a Dios?
El apóstol Pablo dice en la carta a los Efesios que fuimos predestinados para ser adoptados hijos suyos para alabanza de la gloria de su gracia (Efesios 1:5-6).
Es importante alabar a Dios porque:
-El es grande y digno de suprema alabanza (Salmos 96:4; 147:5)
-Sus obras y sus hechos son grandes (Salmos 145:4-6)
-Sus atributos son grandes (Salmos 145:7-9)
-Su poder es grande (Salmos 11-13)
-Sus promesas son grandes (Salmos 145:14-20)
Es importante alabar a Dios porque El merece toda nuestra alabanza, pero nuestro padre quiere que le alabemos en medio de las pruebas. El apóstol Pablo mantuvo su corazón dispuesto para alabar a Dios. El día que fue encarcelado en Filipos, después de haber sido azotado mucho y metido en el calabozo más profundo, a media noche alababa a Dios cantando himnos.
Y, normalmente, cuando vienen las tormentas, nos preguntamos -¿por qué nos está pasando esto?- Pero “Las tormentas hacen que los árboles tengan raíces más profundas”.
Una pregunta importante que nos haríamos es ¿Cómo se alaba a Dios en medio de las pruebas? La respuesta es muy fácil, solo tenemos que hacerlo de todo corazón (salmos 9:1; 111:1; 119:2; 138:1) teniendo la certeza de que Dios está con nosotros en los momentos buenos, pero aún en esos que parecen malos, El ha prometido: “No te desampararé, ni te dejaré.
Algunas veces tendremos que pasar momentos difíciles en el transcurso de nuestra vida como cristianos. Como el pueblo de Israel cruzaremos el desierto batallando contra serpientes y escorpiones; Y en medio de las circunstancias difíciles debemos mirar hacia arriba y poner nuestra confianza en el Padre celestial, y darle gracias, alabarlo y bendecirlo por todo lo que estamos pasando, porque eso nos va a ayudar a crecer espiritualmente.

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